Recuento de aportes brunianos

a la revolución cosmológica

"El universo es como una esfera infinita en donde todo punto es centro y ninguno es periferia.

El universo como totalidad es eterno. "

Por Ernesto Schettino

Publicación original: Universidad Autónoma de México

Palabras clave: Giordano Bruno, eternidad del mundo, Aristóteles, memoria, diluvios, cambios en lenguajes y escrituras, Maquiavelo.

"He aquí ahora aquel que ha atravesado el aire, penetrado el cielo, recorrido las estrellas, traspasado los márgenes del mundo, hecho desvanecer las fantásticas murallas de la primera, octava, novena, décima y demás esferas, que se hubieran podido agregar, por afirmación de vanos matemáticos y ceguera de filósofos vulgares; así, en presencia de todo sentido y razón, abiertos esos claustros de la verdad con la llave de acuciosísima investigación, que por nosotros abrir se podían, desnudado la cubierta y velada naturaleza, le ha dado ojos a los topos, iluminado a los ciegos que no podían fijar la mirada y contemplar su imagen en tantos espejos que por todos lados se les enfrentan; soltada la lengua a los mudos que no sabían ni osaban explicar los intrincados sentimientos; activado de nuevo a los cojos incapaces de hacer ese progreso con el espíritu, a que no puede remontarse el innoble y disoluble compuesto; los hace no menos presentes que si fueran habitantes del sol, de la luna y otros renombrados astros; demuestra en qué medida son similares o disímiles, mejores o peores esos cuerpos que vemos lejanos al que nos es cercano y al cual estamos unidos; y abre los ojos para ver este numen, esta nuestra madre, que en su dorso nos alimenta y nutre, después de habernos producido en su seno, en el cual siempre de nuevo nos acoge; y a no pensar más que ella sea un cuerpo sin alma y vida, la hez entre las sustancias corporales."¹

Existen muchas razones legítimas para la realización de homenajes a Giordano Bruno, desde la reivindicación de su figura y obra ante la serie de injusticias históricas hasta el reconocimiento de su pensamiento como una de las bases más importantes en el desarrollo de la filosofía, de la ciencia y de la literatura. La aceptación de la deuda histórica para con el Nolano por sus múltiples aportaciones a la conducta académica, a las libertades intelectuales, a la gnoseología, a la ética, a la filosofía de la naturaleza, a la ontología, a la teología, etcétera, se toman día a día más inevitables, pese a las supervivencias y herencias de factores, actitudes e ideologías que desde su tiempo han querido negarla, procurando velar y depreciar sus contribuciones, así como denigrar o borrar su memoria. ²

No obstante, entre todos los campos de su actividad el terreno en que resulta cada vez más patente su aportación y su genialidad es en el de la cosmología³ y, en general, de la física, pese a que a su concepción sobre las mismas no estaba en condición para constituirse en el modelo a seguir directa y abiertamente en el desarrollo científico del siglo XVII, aunque su cosmología y ontología actuaran como principal fundamento teórico y metafísico oculto -algo así como el subconsciente- de la ciencia moderna, del trasfondo del cual se alimentaron con muchas de sus tesis generales y también específicas, de las que se beneficiaron inclusive sus adversarios.⁴

Las concepciones brunianas eran ciertamente demasiado avanzadas, audaces, ricas, novedosas, amplias, complejas, revolucionarias y peligrosas, como para ser cabalmente comprendidas, aceptadas y apropiadas en su conjunto. Diversos autores con distintas perspectivas, por lo regular dejando su fuente sin mencionar —ya fuera por prudencia teórica o por política de sabios acosados o por inmoralidad de pedantes plagiarios—, tomaron los contenidos y detalles de sus tesis, pero casi nunca acompañaron el nombre al lado del "préstamo". El caso más claro y dramático al respecto es el de Galileo, quien sistemáticamente omitió el nombre de Bruno aunque el trasfondo e innumerables aspectos de su astronomía y de buena parte de su física denunciaban indudablemente su origen bruniano;⁵ los descubrimientos revolucionarios con la telescópica, que lo llevaron a la cúspide de la fama a la vez que al conflicto y la represión, publicados en el Sidereus nuncius,⁶ corresponden fundamentalmente la tesis de la cosmología de Bruno que no están presentes en Copérnico: las imperfecciones de la Luna, su homogeneidad material con la Tierra, su luminosidad refleja, la dispersión de las estrellas en el espacio contra la apariencia de estar enclavadas en una esfera, la distinción entre soles y planetas (tierras), la Vía Láctea y las nebulosas como conjuntos de innumerables estrellas, el engaño de los sentidos a simple vista debido a la luminosidad y distancias entre ellas, el descubrimiento de los planetas medíceos (o sea, las lunas de Júpiter).⁷ Y, pese a la precauciones de Galileo y sus amigos, lo mismo se puede señalar para las tesis /1 copernicanas" del Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo.⁸

Se le ha objetado a Bruno acrítica y ahistóricamente -las más de las veces con mala fe- el no ser un científico de acuerdo con los criterios de la ciencia posterior, especialmente bajo la perspectiva de los paradigmas del decimonónico, atacándolo por cualquier debilidad que se presente, mientras que a otros autores por semejantes o peores "errores" los disculpan y los tratan con grandes consideraciones.⁹ Especialmente le critican el no ser "matemático" como si la filosofía de la naturaleza de la época, que era la ciencia natural por excelencia, hubiera estado matematizada o si las construcciones de la astronomía geocentrista fueran todas científicas por el mero hecho de contener cálculos matemáticos.

Ciertamente Bruno no es ni pretende ser un astrónomo,¹⁰ así como tampoco sería un científico de acuerdo con algunos de los paradigmas del positivismo decimonónico. Pero esto no quiere decir que no fuera un filósofo de la naturaleza, un cosmólogo de primera línea, lo que para el siglo XVI e inicios del XVII significaba ser un “científico”.¹¹ Es preciso recordar que antes de Galileo, quien partiendo de la plataforma alcanzada por Bruno unificó cosmología y astronomía, ésta seguía siendo una disciplina diferente y jerárquicamente secundaria a la física, a la cosmología;¹² la astronomía¹³ será hasta Galileo tan sólo una rama de las matemáticas, las cuales paradójicamente sufrían la condena aristotélica por tener como objeto propio un accidente, aunque lo calificara de esencial.

No debemos olvidar tampoco que antes de Bruno, de acuerdo sobre todo a los criterios ontológicos peripatéticos, la física estaba escindida en terrestre o "sublunar" y celeste o "supralunar", y que su unificación fue esencialmente un notable producto del Nolano, quien homogeneizó al universo físico, eliminando las esferas celestes junto con la jerarquía aristotélica de los elementos y la concepción de los lugares naturales de los mismos, sin lo cual no hubiera sido posible el establecimiento de la llamada física clásica ni de la nueva astronomía. Visto esto desde el desarrollo actual, parece algo normal y un criterio universal de la ciencia, pero no ocurría lo mismo hace 450 años en que dominaba en forma apabullante la doble física, reforzada por consideraciones teológicas escolásticas.

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¿Era Giordano Bruno únicamente filósofo?


"Ciertamente Bruno no es ni pretende ser un astrónomo, así como tampoco sería un científico de acuerdo con algunos de los paradigmas del positivismo decimonónico. Pero esto no quiere decir que no fuera un filósofo de la naturaleza, un cosmólogo de primera línea, lo que para el siglo XVI e inicios del XVII significaba ser un “científico”.

Otro de los mayores aportes brunianos a la ciencia moderna y a la cosmología en especial reside en su concepción de la infinitud del universo,¹⁴ que comprende conjuntamente la infinitud del espacio, de la cantidad de materia, de la energía o fuerza, del tiempo (eternidad) y de los cuerpos celestes (innumerabilidad de mundos): Uno, pues, es el cielo, el espacio inmenso, el seno, el continente universal, la etérea región por la que el todo discurre y se mueve. Los sentidos nos permiten ver allí innumerables estrellas, astros, globos, soles y tierras y la razón argumenta la existencia de infinitos otros. El universo inmenso e infinito es el compuesto que resulta de tal espacio y de tantos cuerpos en él comprendidos.¹⁵

Pero para apreciar tal aporte se requiere abandonar el terreno abstracto y destacar las características y congruencia de la tesis bruniana del universo infinito:¹⁶ su universalidad, ya que abarca todos los terrenos de la existencia (físicos, metafísicos, matemáticos, gnoseológicos); su homogeneidad;¹⁷ su plenitud, etcétera. El infinito no es para él una abstracción matemática ni metafísica, sino una tesis plena y concreta, aunque requiera ser manifestado en abstracciones y símbolos para captar sus aspectos: se trata de un infinito en acto, a la vez físico, matemático, metafísico y teológico.

Igualmente es sobresaliente, aunque altamente conflictiva desde una perspectiva ideológica, su concepción de la naturaleza, de la realidad física, del universo, con base en una nueva y rica, aunque compleja, teoría de la materia, la cual comprende, entre otros aspectos: su reivindicación como la auténtica substancia; su revalorización axiológica elevándola incluso al plano divino;¹⁸ una idea más flexible y dialéctica de su naturaleza, concibiéndola como susceptible de diversos modos, grados y niveles (correspondiente a la concepción dialéctica de la complicatio y la explicatio);¹⁹ una idea vitalista,²⁰ donde la materia contiene en sí su motor como algo intrínseco; una nueva y más profunda teoría atómica,²¹ en la que los átomos están dotados de autodinamismo y con la cual enfrenta asimismo la idea de la divisibilidad al infinito y sus consecuencias. Si bien las condiciones deformaran y parcializaran sus contenidos por razones más externas de represión ideológico-política que internas -aunque tal vez fueran necesarias para el desarrollo de la etapa analítica de la ciencia moderna-, la concepción bruniana de la materia representó un -si no es que el fundamental-marco teórico adecuado para los más importantes científicos del siglo XVII, de Galileo a Newton.

Aunque la homogeneidad de los cuerpos celestes queda implícita en la homogeneidad material en general,²² cabe destacar aquélla explícitamente, primero porque forma parte importante de la revolución cosmológica del Nolano, en tanto que representa la unificación ontológica entre tierra y cielo, con la desaparición de la dualidad de físicas (terrestre y celeste), en la cual los planetas eran concebidos como estrellas-planetas o coágulos de éter incrustados en sus respectivas esferas, y la Tierra era radical y esencialmente distinta de aquéllos.

Pero también porque al rescatar y desarrollar la tesis presocrática de Anaximandro al respecto (estrellas-soles, y tierras), Bruno distingue en nuevos términos y con nuevas características ambos cuerpos celestes (comenzando por la de estar formados por los mismos elementos, sólo que en proporciones distintas), no separándolas por sus componentes materiales puesto que en principio serían los mismos, sino por las cantidades de los mismos, insistiendo en la homogeneidad material de todos los cuerpos celestes, tanto de primer grado - átomos-, como de segundo grado --elementos. El punto quizá más controvertido y peligroso, pero fundamental para el desarrollo de la ciencia en el siglo XVII,²³ es el carácter panteísta de su concepción: la idea del universo como vestigio divino, como la auténtica teofanía, como la manifestación real de Dios, como el auténtico Libro (Biblia), como la verdadera revelación, que ciertamente a las concepciones religiosas concretas que conciben dogmáticamente sus textos sagrados como una verdad absoluta y directa (sin importar que se enfrenten con los fenómenos de la realidad). El asunto será particularmente conflictivo para el catolicismo, ya que las resoluciones del Concilio de Trento hacían especial hincapié en la cuestión de la interpretación dogmática de las Escrituras, como punto esencial contra cierta libertad proclamada al respecto por iglesias reformadas. No olvidemos que este aspecto fue el punto medular en el proceso a Galileo en 1616, que llevó, cerca de setenta años después de su publicación, a incluir el De revolutionibus de Copérnico en el Índice de los libros prohibidos.²⁴ Pero la ciencia moderna no podía desarrollarse sin romper con el marco de la teología tradicional de base religiosa, sujeta a la fundamentación en los pasajes bíblicos, considerados como verdades incontrovertibles.²⁵

Con todo, creemos que el mayor mérito del Nolano, pese a que -o quizás a causa de--su cosmología no sea una visión acabada y cerrada, ni pueda ser asimilable a perspectivas analíticas ni mecanicistas (una de las razones básicas por las que Bruno se aleja de los paradigmas positivistas), es su visión de conjunto, de totalidad dialéctica, donde los aspectos aislados y las tesis parciales dejan de ser tales y adquieren vinculación, fuerza y significado, donde se tornan congruentes los elementos apropiados de las precedentes concepciones del universo los cuales, vistos de manera aislada, parecen o son contradictorios hasta consigo mismos.²⁶ Sin esta visión de totalidad, de conjunto, de vinculación y congruencia entre partes y aspectos, éstos se mostraban débiles, inconsistentes, falsos, frente a la visión de la física aristotélica²⁷ consolidada ampliamente desde las perspectivas lógica, empírica, ontológica, matemática y teológica, sobre la cual se bordaban tesis y teorías variadas, algunas de las cuales representaron todavía eslabones importantes en el desarrollo de la ciencia.²⁸

Bruno ensambla diversas ideas y teorías tanto como de una gran cantidad de autores (que van desde los presocráticos hasta los a él contemporáneos, asumiéndolas o apropiándoselas de manera metódica, crítica y congruente, siempre con los ajustes, adecuaciones y rechazos pertinentes), fundándolas con múltiples y variadas observaciones y especulaciones, hasta constituir una auténtica "antifísica" enfrentada a la de Aristóteles, capaz de enfrentarse global y puntualmente al sólido sistema peripatético y abrirle camino a las nuevas concepciones filosóficas y científicas dotándolas con nuevas posibilidades explicativas y de credibilidad.²⁹

Para una adecuada apreciación de los aportes brunianos, resulta siempre conveniente confrontar sus tesis con las ideas existentes ---especialmente con las dominantes- en el siglo XVI y aún en el XVII, procurando además hacerlo directamente en las fuentes, a fin de evitar "filtros" deformantes y errores de diversa índole, debidos sobre todo a prejuicios ideológicos y a manipulaciones paradigmáticas, cuando no causados por mera ignorancia. También es imprescindible no quedarse en la expresión aislada de las tesis del Nolano, comenzando por su lenguaje que, si bien él enriqueció notablemente generando neologismos o dotando a viejos términos con nuevas significaciones, en ocasiones parece o es más anticuado y pobre que sus ideas. Asimismo debe tenerse presente que muchos de los conceptos y tesis que conforman el desarrollo de la ciencia moderna tienen claros antecedentes desde la Antigüedad, pero estaban desacreditados especialmente por las demoledoras críticas aristotélicas, que con su singular conjugación de argumentación y experiencia habían mostrado sus debilidades e inconsistencias,³⁰ causando así su abandono y a veces olvido (de no ser conservadas, con frecuencia, gracias a las críticas en las obras del propio Aristóteles).


Lo que acabamos de mencionar explica por qué muchos filósofos de la naturaleza, aun los científicos de nuevo cuño (por lo menos hasta Newton), dirigen su mirada al pasado, hurgando tesis entre los pensadores de la Antigüedad-mediados por el movimiento humanista- que puedan enfrentar al sólido aparato teórico del aristotelismo. Bruno no sólo no es la excepción, sino que convierte semejante rescate en un aspecto metodológico y en una bandera ideológica: la ritrovata e riparata filosofia;³¹ retoma el trabajo de los humanistas (incluyendo entre éstos al propio Copérnico) de rescate de los clásicos, pero bajo la perspectiva de una apropiación crítica y no como curiosidad erudita, como recuperación de las ideas de los antiguos que aportan algún elemento o aspecto valioso en la reconstrucción del mundo físico, buscando establecer su coherencia y sus potencialidades, que le sirven tanto para la reestructuración teórica como en calidad de "contra-argumentos" de autoridad, sobre todo en el caso de los físicos jonios, de los pitagóricos, de los eleáticos, de los atomistas y de Anaxágoras; aunque también de muchas otras tradiciones intelectuales. Esto es, se apropia de todo cuanto le pueda ser útil, rompiendo objeciones y prejuicios mediante nuevas argumentaciones, reinterpretación de fenómenos y afinación de tesis, proporcionando una nueva fundamentación, con lo cual se eliminan muchas trabas y contradicciones. Es, pues, esta "anti-física" aristotélica de Bruno, con sus soportes metafísicos cabales, incluyendo especialmente los teológicos, la que le da la base necesaria de congruencia y consistencia -que por ello requiere ser dialéctica- contra el peripatetismo, abriendo así las puertas para el desarrollo de la nueva física unificada, instaurada por el Nolano.

Se debe insistir y subrayar que no se trata de una posición "ecléctica" ni mucho menos de tipo inconsistente, como pretenden muchos de los detractores del Nolano tratando de restarle méritos, sino de una auténtica apropiación crítica, como establece correctamente Émile Namer (aunque exagerando el papel de Copérnico al respecto):

Contrariamente a lo que ha sido avanzado por tantos historiadores, no se trata de eclecticismo, sino de una original toma de conciencia, y de nuevo contacto con la experiencia y la razón, luego de una revisión completa de los datos del pensamiento y de la historia, a la luz de un acontecimiento sin precedente, el sistema de Copérnico, del cual sólo Giordano Bruno ha sacado todas las consecuencias y alrededor del cual ha construido toda su filosofía.³²

Los conflictos teóricos con el aristotelismo, los temores teológicos de católicos y protestantes por las ideas panteístas y otras tesis contrarias a sus dogmas, aunados a las huellas de rencor de sus múltiples enemigos por las demoledoras polémicas, así como por las críticas brunianas a los pedantes, asnos y demás, rematando con la condena de la memoria (damnatio memoriae) que acompañaba la sentencia por "hereje impenitente, pertinaz y obstinado",³³ han buscado borrar su recuerdo, o al menos desprestigiarlo en su persona tildándolo de pensador contradictorio (léase incoherente), "mago"³⁴ y hasta demente; o mediante la descalificación de sus tesis tratando de estigmatizarlas como "fantasías", "tonterías", etcétera. Sin embargo, no sólo logró sobrevivir, sino que con el tiempo se han venido revalorizando cada vez más positivamente su pensamiento y sus aportes, siendo día con día más evidente que su cosmología es más cercana -no en sus formas, pero sí en sus concepciones y contenidos- a las de la ciencia contemporánea que cualquier otra concepción por lo menos anterior a Newton.³⁵

Mucho de la aportación bruniana tiene que ver con la sintonización de una racionalidad y lógica radical con la imaginación de soluciones, la observación de lo real y un profundo conocimiento del pasado teórico. Quienes tratan de desacreditar la aportación bruniana a la historia del pensamiento y más específicamente a la de la ciencia, sobre todo en lo que se refiere a la trascendencia histórica y valor teórico de su cosmología, hablan de "fantasías", "imaginerías", "intuiciones",³⁶ las más de las veces-con una significación peyorativa adherida al calificativo, como si cada vez que acierta -lo que ocurre por lo demás con bastante frecuencia- se tratara de chispazos de un iluminado, de la coincidencia fortuita entre una "fantasía" y una verdad científica, de un afortunado disparate. Frente a esto insistimos en resaltar que, por el contrario, se trata del producto destacado, razonado, fundado, congruente, aparte de valiente y audaz, de un pensador riguroso que sigue una auténtica vía filosófica, científica, la cual es en efecto especulativa -más aún, esencialmente especulativa, como lo era la ciencia auténtica hasta el desarrollo de los nuevos modelos teóricos iniciados con Galileo, esto es, después de Bruno y a partir de la herencia bruniana-, que parte de rigurosas estructuras lógicas (dialécticas) y de observaciones empíricas. Las que, en forma por lo demás contradictoria, son en cierta medida continuación, desarrollo y trastornamiento del modelo aristotélico predominante hasta fines del siglo XVI y poderoso todavía en el XVII pese a los avances de las nuevas metodologías que fueron privilegiando, precisamente contra las argumentaciones y el empirismo del aristotelismo, el uso de y del experimento como soporte más sólido para la nueva ciencia.

Ahora bien, la limitación del espacio para poder ofrecer una explicación cabal y suficiente de cada uno de los aportes brunianos a la moderna cosmología que, entre otras cosas, implican sus contribuciones a la teoría del conocimiento, la física, la ontología y la teología; y, por otra parte, el deseo de manifestar la riqueza contenida en el pensamiento del Nolano, nos hemos visto en la necesidad de expresar dichos aportes en forma de un listado -que aunque extenso es con mucho incompleto-- con las determinaciones que a nuestro juicio puntualizan los aspectos vivos de su cosmología, insertando apenas algunas citas y referencias, extraídas en ocasiones al azar, del enorme y rico caudal existente en las obras de Bruno.³⁷

Cada uno de estos aspectos (al menos los más importantes) requerirían por sí mismos un amplio desarrollo, así como de sus conexiones con los demás para lograr una adecuada comprensión de la importancia y alcances del sistema bruniano, que desde nuestro punto de vista es, frente al aristotélico -ptolemaico, el otro máximo sistema del mundo que, por las circunstancias alta- mente represivas del momento, Galileo presenta sólo bajo el nombre de Copérnico en su para él obra fundamental, el Diálogo sobre Jos dos máximos sistemas del mundo.³⁸

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Giordano Bruno el científico:


"Mucho de la aportación bruniana tiene que ver con la sintonización de una racionalidad y lógica radical con la imaginación de soluciones, la observación de lo real y un profundo conocimiento del pasado teórico."

La exposición resulta necesariamente apretada y limitada, dada la riqueza de matices y aspectos del pensamiento dialéctico de Bruno; el cual, además, en cuanto honesto y auténtico, es con frecuencia más una búsqueda en constante desarrollo con distintas propuestas que un resultado definitivo, pues para él el saber no es más que el conocimiento muy limitado de los vestigios de Dios, las “sombras de las ideas”,³⁹ que es lo único que nos es dado perseguir y alcanzar. Tras los intentos por denostar y demeritar las tesis cosmológicas de Bruno, pareciera seguirse oyendo, como ecos de otros tiempos, las acusaciones de “herejía, herejía”, quizá ya muy distorsionados, pero no tan lejanos, ya que cada vez que un grupo en el poder tiene temores de perderlo no duda en hacer uso de aquéllas.

He aquí, pues, en síntesis algunas de las más destacadas “insanías”, “tonterías”, “necedades”, “fantasías”, “errores”, “falsedades” y “herejías” brunianas en relación con la cosmología:

Copérnico ha abierto el camino para una nueva visión del mundo.⁴⁰

El prólogo del De revolutionibus no es de Copérnico y es absurdo pensar la tesis copernicana como una mera “hipótesis matemática”.⁴¹

Copérnico tiene razón al plantear los movimientos terrestres.⁴²

Pero Copérnico tiene limitaciones y es preciso llevar sus tesis a las últimas consecuencias.⁴³

Nuestros sentidos resultan limitados para conocer el universo infinito y sus principios (átomo y alma del mundo), porque no son objeto de aquéllos.⁴⁴

Sin embargo, los sentidos no contradicen la infinitud del universo, sino más bien la afirman.⁴⁵

Es una ilusión óptica la llamada esfera de las estrellas fijas, producto del movimiento de rotación de la Tierra, de las enormes distancias astronómicas y de las limitaciones de la observación humana. El empirismo se equivoca en muchos aspectos cosmológicos debido a las apariencias originadas por las limitaciones de los sentidos en relación a las magnitudes, distancias y luminosidad de los cuerpos celestes.⁴⁶

Un observador situado en cualquier otro punto del universo tendría ilusiones ópticas o apariencias semejantes a las nuestras. No podemos observar infinidad de cuerpos celestes debido a las distancias inconmensurables, a su posición cercana respecto a otros más brillantes o debido a que son cuerpos sin luz propia.⁴⁷

Existen fenómenos en el universo, como determinados movimientos estelares, que no han sido observados porque no se creen o siquiera se conciben, además de otras dificultades en la observación.⁴⁸

Nada impide y resulta más bien necesario que se dé el infinito en acto.⁴⁹

El universo es el gran simulacro, el vestigio, la manifestación primaria de Dios.⁵⁰

El universo es el efecto infinito del infinito eficiente.⁵¹

El universo es plenamente infinito, “Definimos, pues, al universo como una substancia corpórea infinita en el espacio infinito”.⁵²

El universo es como una esfera infinita en donde todo punto es centro y ninguno es periferia. El universo como totalidad es eterno.⁵³

El espacio es infinito, pues no existe razón ni física, ni metafísica, ni teológica que pueda sustentar lo contrario. La propiedad principal del espacio es su plena capacidad de receptáculo de la materia.⁵⁴

El espacio se asemeja al vacío, pero se debe entender por tal una especie de “éter”, “espíritu” o “campo”.⁵⁵

El espacio carece de figura y es absolutamente continuo.⁵⁶

El espacio, el “vacío”, es condición de posibilidad del movimiento.⁵⁷

Entre las principales propiedades del espacio están, además, la impenetrabilidad, la inmovilidad, la necesidad, la inmiscibilidad, la informabilidad, la impasibilidad, etcétera.⁵⁸

El espacio es necesariamente homogéneo y, por consiguiente, no existen “lugares naturales” de los elementos. Los llamados “lugares naturales” de los elementos son relativos, tanto porque se dan en todos los cuerpos celestes como por hallarse mezclados entre sí. Si bien no existen partes del infinito porque serían igualmente infinitas, en cambio nada impide que haya partes en el infinito. Hay tres significados de “cielo” (o “campo”) que corresponden a tres niveles cosmológicos: cada cuerpo celeste (idea de atmósfera), cada sínodo o sistema solar y el espacio infinito.⁵⁹

Inexistencia de las esferas celestes y distinción respecto al término “cielo”.⁶⁰

Indiferencia del espacio en relación con los cuerpos en movimiento.⁶¹

Existencia relativa a cada centro e inexistencia en el espacio infinito de direcciones absolutas. La materia es la misma para todo el universo. La materia primera es indeterminada no por carecer de determinaciones, sino por contenerlas todas.⁶²

La materia primera es homogénea, las diferencias son “vicisitudinales” y derivan del número.⁶³

La materia es eterna.⁶⁴

Nada se crea ni se destruye, sólo se transforma.⁶⁵

La materia está en constante automovimiento y autotransformación.⁶⁶

La generación y corrupción es exclusiva de los compuestos. Es absurda la tesis de la divisibilidad física al infinito, ya que implica la inexistencia de un soporte o substancia. Es necesario que exista un mínimo material absoluto (el átomo en sentido estricto), que carezca de partes y sólo tenga “términos”.⁶⁷

Por definición los átomos deben ser necesariamente indivisibles y, por ello, eternos, inmutables e imperecederos. Los átomos tienen intrínsecamente fuerza, automovimiento y magnetismo. A partir de los átomos se produce la construcción de todos los demás mínimos físicos, comenzando con las formas geométricas.⁶⁸

La estructuración de los átomos no depende de su figura sino de la atracción (magnetismo) y con ello se construye la base de los compuestos con aglomerados mínimos (anticipo de las “moléculas”). Los átomos no pueden tener más forma que la esférica mínima, donde el centro y la periferia se identifican. Los elementos están presentes en todo el universo y no sólo en “lugares naturales de los mismos”, aunque en distintas proporciones según se trate de soles o tierras. Los compuestos no son substancia, sino relativos a la substancia.⁶⁹

La ley natural general es la misma para todo el universo —consecuencia de la homogeneidad substancial de la materia y la del espacio— (sin dejar de admitir las diferencias específicas). El movimiento de los cuerpos celestes no depende de una esfera que arrastre a otras, ni de un primer motor inmóvil que mueva a la primera esfera, sino de un motor intrínseco y de animación propia.⁷⁰

En la naturaleza no existen movimientos perfectos (o “lima geométrica”), lo que se aplica desde los átomos hasta las trayectorias astronómicas.⁷¹

El movimiento real de los cuerpos celestes y, en general en la naturaleza, es un movimiento compuesto.⁷²

La tendencia natural es hacia movimientos circulares en torno a un centro. El movimiento recto es accidental.⁷³

El tiempo es relativo.⁷⁴

No existe gravedad en sentido absoluto, sino relativa a cada centro y al observador.⁷⁵

La gravedad es una especie de magnetismo o fuerza de atracción. El peso no es una propiedad absoluta ni una cualidad primaria de los elementos.⁷⁶

La Tierra y los demás cuerpos celestes no son en sí pesados y por ello no hay centro del universo, como suponía Aristóteles. En el infinito no existe centro absoluto, sino que todo punto es centro relativo para el observador que se halle en él. En el espacio infinito existen innumerables mundos como el nuestro, algunos quizá “mejores” y otros “peores”.⁷⁷

Por mundo debe entenderse cada planeta o cuerpo celeste. Todos los cuerpos celestes son compuestos formados con la misma substancia material (átomos y elementos), sólo que en cantidades y proporciones diferentes. ⁷⁸

Todos los cuerpos celestes contienen los cuatro elementos.⁷⁹

Los cuerpos celestes —a diferencia del universo— en tanto que compuestos no absolutos, están sujetos a la generación y la corrupción.⁸⁰

Los cuerpos celestes están constituidos por átomos y hay un flujo y reflujo de los átomos de manera que pueden pasar de un cuerpo celeste a otro. Si los cuerpos celestes se destruyen, la naturaleza los reconstituye con la materia. ⁸¹

En el universo existen dos géneros de cuerpos celestes: los soles (estrellas) y tierras (planetas), que difieren sólo por la cantidad de los elementos que los componen y sus propiedades, pero no por su substancia.⁸²

Existen soles innumerables. Las estrellas que vemos en el universo, y las infinitas más que no vemos, son soles semejantes al nuestro.⁸³

La Tierra es un cuerpo celeste, un planeta que gira en torno al Sol.⁸⁴

La Tierra no es la “hez” o escoria del universo, sino una digna madre de donde surgen las criaturas que se hallan en su seno. Los soles y las tierras forman conjuntos complementarios, donde cada sol es centro y alrededor giran planetas, como en el nuestro. Por tanto, existen innumerables sistemas solares (“sínodos”) como el que forman nuestro Sol y los planetas visibles.⁸⁵

En los sínodos existen tierras o planetas alrededor de cada uno de los soles, que no podemos ver.⁸⁶

Existe un equilibrio magnético entre los cuerpos celestes y los sínodos.⁸⁷

Los soles y las tierras están sujetos al movimiento, cuyo motor es intrínseco.⁸⁸

Los soles tienen un movimiento menor al de los planetas o están estables.⁸⁹

Debe haber otros planetas no visibles en nuestro propio sistema solar.⁹⁰

Los cometas no son cuerpos “sublunares” (meteorológicos según la creencia de Aristóteles), sino celestes con trayectorias irregulares.⁹¹

Los cometas tienen una base substancial (o material) semejante a la de los planetas.⁹²

Los cometas tienen su propia traslación alrededor del Sol, que los hace la mayor parte del tiempo invisibles.⁹³

Es probable el movimiento del Sol dentro del esquema de un sistema solar. No existen órbitas planetarias circulares perfectas. Transmutación de substancias, que implica entre otras cosas la revalorización, junto al explícito de los cometas, del fenómeno de los meteoritos (estrellas fugaces y similares, incluyendo un planteamiento de lo que serían los “OVNIS”).⁹⁴

Debido a la homogeneidad material, es necesario que existan formas de vida — semejantes o diferentes a las nuestras, mejores o peores— en los cuerpos celestes.⁹⁵

Es preciso que los cuerpos celestes y, con mayor razón el universo, estén animados ya que generan seres vivos.⁹⁶

Los cuerpos celestes son seres vivos.⁹⁷

Los cuerpos celestes tienen semejantes “imperfecciones”, como la Tierra. Existencia de imperfecciones en el Sol.⁹⁸

Lo que llamamos “superficie terrestre” en realidad no son más que las entrañas de la Tierra que está rodeada de un aire que la circunda más allá de donde se ubican las nubes (atmósfera).⁹⁹

Dignificación de la Tierra, como cuerpo celeste pleno.¹⁰⁰

Notas al pie:

1 Giordano Bruno, La cena de las cenizas. Diálogo primero, pp. 75-76. "Or ecco quello ch'ha varcato !'aria, penetrato il cielo, discorse le stelle, trapassati gli margini del mondo, fatte svanir le fantastiche muraglia de le prime, ottave, none, decime, e t altre che vi s'avesser potute aggiongere sfere per le relazione de vani matematici e cieco veder di filosofi volgari. Cossl al cospetto d' ogni senso e raggione, co la chiave di solertissima inquisizione aperti que' chiostri de la verita, che da noi aprir si posseano, nudata la ricoperta e velata natura: ha donati gli occhi a le talpe, illuminati i ciechi·che non possean fissar gli occhi e mirar l'imagin sua in tanti specchi che da ogni lato glis' opponeno. Sciolta la lingua a mu ti che non sapeano e non ardivano esplicar gl'intricati sentimenti, risaldati i zoppi che non valean far que! progresso col spirto, che non puo far l'ignobile e dissolubile composto: le rende non men presenti, che si fussero proprii abitatori del sole, de la luna, et altri noma ti as tri. Dimostra quanto siino simili o d issimili, maggiori o peggiori, que' corpi che veggiamo lontano, aquello che n'e apresso et a cui siamo uniti; e n'apre gli occhi ad veder questo nume, questa nostra madre, che ne) suo dorso ne alimenta e ne nutrisce, dopo aveme produtti dal grembo, al qual di nuovo sempre ne riaccoglie, e non pensar oltre, lei essere un corpo senza alma e vita, ed anche feccia tra le sustanze corporali." Oeuvres completes, n, pp. 47-49 (siguiendo la propuesta de la revista Bruniana & Campanelliana, en lo sucesivo citaremos esta edición crítica, por cierto, la más cuidada de las obras de Bruno, como BoeuC); Dialoghi italiani, p. 33 (con el mismo criterio, citaremos esta edición como BDJ). Este pasaje ha sido elegido como lema por el Centro Internazionale di Studi Bruniani. Todas las traducciones son mías.

2 "Selon les clans, on trovera sa condamnation justifiée en affinnant que l'Église devait se défendre contre un dangereux hérétique, ou bien on fera du Nolain le symbole de la libre pensée persécutée par l'Inquisition. 11 est étonnant que Bruno, pres de quatre siecles apres sa disparition, suscite encore les pasions." Hélene Védrine, Philosophie et magie, p. 99.

3 Kristeller (Ocho filósofos del Renacimiento italiano, p. 183) sintetiza así: "La cosmología de Bruno es muy sugestiva y anticipa de muchas maneras la concepción del universo tal como había de ser desarrollada por la física y astronomía modernas." Ramón Mendoza, despojándose de prejuicios tradicionales, ha explorado en su libro The Acentric Labyrinth muchos aspectos en que Bruno está anticipando la cosmología y la física contemporáneas y destaca desde su introducción: "Bruno's cosmological model, by remarkably anticipating an impressive number of characteristic features of some of the most compelling contemporary cosmological models, provides the most convincing proof of his true modernity, and of his having effectively surpassed the medieval as well as the Renaissance world-views." (p. XIII).

Véase al respecto particularmente la obra de Salverio Ricci, La fortuna del pensiero di Giordano Bruno, 1600-1750.

4 Como en su tiempo percibieran Kepler y otros autores, incluyendo al cardenal quien no podía ignorarlo, así como los inquisidores del segundo proceso (que considero debe leerse entre líneas en la sentencia del Santo Oficio, donde a manera de sobreentendido le recriminan sus sutilezas).

5 Recordemos que la obra fue publicada en 1610.

6 "En revanche, accepter les données révélées par les observations télescopiques Galilee, conduisait a admettre que certains aspects de l'univers esquissés par Bruno sont confirmés par l' observation: les planetes sont des corps semblables a la Terre; les étoiles sont et considérablement éloignées de nous, tellement distantes que les peut supposer par des planetes, tout comme le Soleil. Cela entrainait aussi la conséquence que le cosmos est uruforme et imrnense: il fallait élaborer une nouvelle théorie de la pluralité des mondes." Antonella del Prete, Bruno l'inlini et les mondes, pp. 108-109.

7 Al respecto véase nuestro artículo “Modelos de universo en el Renacimiento”.

8 Por ejemplo, los plagios, y otras miserias humanas de son normalmente omitidas. Miguel Ángel Granada estudia algunas de ellas en su revelador libro El debate cosmológico en 1588. Bruno, Brahe, Rothmann, Ursus, Roslin.

9 Aunque, como destaca acertadamente Francesco Fiorentino en su Introducción a la edición de las obras latinas de Bruno: "Certo fa meraviglia a vedere un uomo, che dichiara non essere astronomo di professione, imbroccar quasi sempre giusto; mentre Ticone, fosse scrupolo religioso o ambizione di escogitare un sistema proprio, faceva uno strano miscuglio del sistema copemicano e del tolemaico; per non dire di altri di minor nome, i quali, pur essendo astronomi, risibilmente fameticavano." Opera latine conscripta, vol. I, P. I, .P· XLVI. En lo sucesivo utilizaremos las siglas BOL, según propuesta de la revista Bruniana & Campanelliana para las referencias a esta edición.

10 "D'ailleurs, en ce temps la (principios del siglo XVII), la physique et la cosmologie étaient solidaires de la philosophie, ou si l'on prefere, en faisaient partie." Alexandre Koyré, Études galil'tnnes, p. 213.

11 A lo largo de su vida luchó Galileo por no ser considerado sólo "matemático", sino también "filósofo", pero siempre buscó reivindicar a las matemátic:as y propuso la fusión entre cosmología y astronomía. Por ejemplo: "[ ... J ma sappiate che il principale scopo de i puri astronomie il render solamente ragione delle apparenze nei corpi celesti, ed ad esse ed a i movimenti delle stelle adattar tali strutture e composizioni di cerchi, che i moti secondo quelle calcolati rispondano alle medesime apparenze, poco curandosi di ammetter qualche esorbitanz.a che in fatto, per altririspetti, avesse del difficile: e l'istesso Copemico scrive, aver egli ne' primi suoi studii restaurata la scienza astronomica sopra le medesime supposizioni di Tolomeo, e in maniera ricorretti i movimenti dei pianeti, che molto aggiustatamente rispondevano i computi all'apparenze e l'apparenze a i calcoli, sí che, quantunque si sodisfacesse alla parte dell'astronomo puro calcolatore, non pero ci era la sodisfazione e quiete dell'astronomo filosofo." Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, p. 407. También vale la pena sobre este asunto ver la dedicatoria del Dialogo al Gran Duque de Toscana. Ibid, pp. 3-4.

12 La cual, por su parte, era vista por el aristotelismo, sobre todo el escolástico, como dependiente de la ontología y de la teología: "Pendant deux mille ans la physique dépendra de la métaphysique et de la théologie." Hélene Védrine, La conception de Ja nature chez Giordano Bruno, p. 81.

13 "Quant a la base métaphysique ou cosmologique, on sait trop bien pour qu'il faille insister la-dessus, que Bruno, ainsi que nous l' avons dit, a été un des premiers, sinon le premier, a proclamer l'infinité de l'espace et a opposer au Cosmos fini de la tradition son Univers infiniment infini, et a pousser asa limite logique l'assimilation, timidement esquisée par Copemic, de la terre et descieux." Koyré, op. cit., p. 178.

14 Giordano Bruno, Del infinito: el universo y los muidos. Inicio del Diálogo tercero, p. 161. BDI, p 433.

15 Frente a algunas concepciones medievales o las a Bruno contemporáneas de Digges y de Patrizzi, quienes sostienen la infinitud sólo metafísicamente, pero de hecho conciben al universo físico como finito; o la de Nicolás de Cusa (quien por cierto influyó decisivamente en Bruno) o de Descartes, donde vergonzantemente el universo es calificado de "indefinido" para no contraponerlo o igualarlo con la infinitud de Dios, como si se pudieran escindir.

16 Como dice Miguel Ángel Granada: "La dimensione rivoluzionaria della cosmología bruniana, la portata rivoluzionaria del suo originale sviluppo del copernicanesimo consistono nell'avere elaborato la nozione non solo di un universo infinito, madi un universo infinito omogeneo (e per Bruno l'infinita comporta necessariamente l'omogeneita), cioe: un universo che presenta dovunque lo stesso volto-la stessa composizione materiale e lo stesso principio animistico o vitale —[ …]"."Bruno, Digges, Palingenio", p. 60.

17 "Tutti dunque per modo di separazione vogliono le cose essere da la materia, e non per modo di apposizione e recepzione. Dunque si de' piu tosto dire che contiene le forme e che le includa, che pensare, che ne sia vota e le escluda. Quella, dunque, che esplica lo che tiene implica to, deve essere chiamata cosa divina e ottima parente, genetrice e madre di cose naturali, anzi la natura tutta in sustanza." De la causa, principio e uno, BDI, pp. 310-311. O, como expresa en el Camoeracensis acrob"smus; "10. Naturae nomine dignior est materia." BOL, v. 1, P. 1, p. 72.

18 Conceptos derivados de Nicolás de Cusa que son de suma importancia para su explicación dialéctica de la realidad, que expresan respectivamente la concentración y el despliegue de las determinaciones y las relaciones de la substancia.

19 "Digo, además, que este infinito e inmenso es un animal, aunque carezca de una figura determinada y de un sentido que se refiera a cosas exteriores; porque él contiene toda el alma y comprende todo lo animado y es todo lo animado. Digo también que no se sigue inconveniente alguno, como si se tratara de dos infinitos, porque siendo el mundo un cuerpo animado hay en él infinita virtud motriz e infinito sujeto de movilidad […]" Infinito…, p. 159; BDI, pp. 431-432. Michele Ciliberto en su Giordano Bruno desarrolla notablemente esta idea como "materia-vida".

20 "For Bruno, the logical consequences of the atomistic explanation of matter include not only an infinite, homogeneous substance as the basis of universal being, but also the formation of an infinite number of celestial bodies of a substantially similar nature throughout the infinite whole." Hilary Gatti, Giordano Bruno and Renaissance Science, p. 117.

21 "Heic habes argumenta: l. ex indifferentia spacii inclusi et exclusi, quorum varia nequeat esse potentia, et par consequens neque actus. 2. ex eo quod sensus undique superatur, nusquam superat. 3. eadem materia, eadem potentia, idem spacium, idem efficiens, aeque ubique potens Deus et natura." Giordano Bruno, De innumerabilibus, immenso et infigurabili, BOL, 1, ix: v. 1, P. 1, p. 235.

22 Esto es, para la llamada "revolución científica", como se puede observar cuidadosamente si nos despojamos de los criterios ahistóricos promovidos con los paradigmas positivistas y nos atenemos a lo subyacente realmente en las fuentes, de Galileo a Newton, donde encontramos una gran diversidad de manifestaciones -más o menos veladas o abiertas- de panteísmo y deísmo.

23 Consideramos que Richard Blackwell tiene razón al sustentar en su libro Galileo, Bellamine, and the Bible la tesis de que el primer proceso tuvo como fundamento legal la contravención por parte de Galileo de principios del Concilio de Trento con sus interpretaciones bíblicas, aunque para nosotros el fondo de la cuestión radicaba en las implicaciones respecto de la cosmología del Nolano.

24 ''D'autre part, le terrain du débat déborde largement celui de l'astronomie technique et les arguments allegués different suivant le point de vue scientifique, philosophique ou religieux duquel les problemes a répondre sont envisagés." Paul-Henri Michel, La CV51Tlologie de Giordano Bruno, p. 29.

25 Un ejemplo crítico en general; sobre todo porque Copérnico no responde más que en parte a las razones del geocentrismo (y no son todas) apuntadas en el capítulo VII. De ahí la necesidad de la fundamentación y desarrollo de Bruno, es decir, del "físico", del filósofo de la naturaleza, del filósofo, para que se produzca realmente la llamada revolución "copernicana", patente de estas contradicciones internas es el capítulo VIII ("Solución de dichas razones y su insuficiencia") del libro 1 del De revolutionibus de Copérnico, el cual muestra, implícita y explícitamente, sus deficiencias filosóficas (de física o filosofía de la naturaleza, además de lógicas), por lo cual sus argumentos no podrían satisfacer no sólo a los aristotélicos, sino al medio crítico en general; sobre todo porque Copérnico no responde más que en parte a las razones del geocentrismo (y no son todas) apuntadas en el capítulo VII. De ahí la necesidad de la fundamentación y desarrollo de Bruno, es decir, del "físico", del filósofo de la naturaleza, del filósofo, para que se produzca realmente la llamada revolución "copernicana".

26 Resulta ingenuo pensar que el aristotelismo predominaba académicamente por mero capricho del poder o por situaciones contingentes, y no por su enorme carga y consistencia teóricas. Las duras y en ocasiones hasta injustas críticas de grandes pensadores de la época contra Aristóteles, la escolástica y el aristotelismo, en general, no son sino la muestra más evidente de su fuerza y de la necesidad teórica de derrumbarlos.

27 Recordemos que, aunque no coherente con sus tesis centrales, el propio Copérnico era un aristotélico en sus concepciones básicas. Además, no se puede meter en el mismo saco a todos, pues de hecho había diferentes corrientes y tendencias dentro del aristotelismo, lo que en ocasiones permitía romper parcialmente con el dogmatismo y mantener cierta productividad intelectual. Para este aspecto, recomendamos los trabajos de Charles Schmitt, en particular su Aristote et la Renaissance.

28 Por ejemplo, el De revolutionibus de Copérnico había sido relegado, en el mejor de los casos, a un buen ejercicio geométrico con valor puramente hipotético, no sólo gracias al engañoso prefacio. de Osiander, sino a las propias incongruencias contenidas en el texto, como destaca Alexandre Koyré en From the Closed World to the Infinite Universe. Recordemos que la obra de Copérnico fue publicada en 1543 y que a fines de los años setenta del siglo xv1 seguía sin producir algún impacto de importancia en la ciencia, lo que sólo ocurrió hasta la publicación de las obras de Giordano Bruno.

29 Situación que hace rabiar a Bruno, quien califica por ello de "sofista" a Aristóteles y a sus seguidores. V. gr. "Venga, por favor, pasemos pronto a la refutación de los argumentos de los adversarios y especialmente de Aristóteles, que son los más célebres y más famosos, tenidos por la necia multitud como demostraciones perfectas. Y para que no parezca que omitimos algo, expondré todos los argumentos y opiniones de ese pobre sofista [ …]." Infinito…, Diálogo cuarto, p.190.

30 En el primer caso, bajo la expresión usada en más de una ocasión por Bruno de "la verdad es hija del tiempo (veritas filia temporis)", que plantea una visión histórica del proceso de conocimiento; en el segundo al enfrentar la "antigua filosofía" a Aristóteles y seguidores como un auténtico "contra argumento" e autoridad, concibiendo ciclos de dominio de los auténticos defensores de la verdad contra 'los sofistas y farsantes. Así, en un pasaje de autoalabanza y conciencia de su valía, dice:"[ …] con esser ordinato da gli dei come una aurora [Copérnico], che dovea precedere l'uscita di questo sole de l'antiqua vera filosofía, per tanti secoli sepolta nelle tenebrose caveme de la cieca, maligna, proterva et invida ignoranza [...]." La cena de las cenizas; BoeuC, n, p. 41; BDI, p. 28.

31 Émile Namer, Giordano Bruno ou l'Um"vers inlini comme fundament de la philosophie moderne, p. 10.

32 "[…] Dicemo, pronunziamo, sentenziamo e dichiararno te fra Giordano Bruno predetto essere eretico impenitente, pertinace e ostinato, e percio essere incorso in tutte le censure ecclesiastiche e pene dalli sacri Canoni, leggi e constituzioni, cosí generali come particolari a tali eretici confessi, impenitenti, pertinaci e ostinati imposte; e come tale te degradiamo verbalmente e dichiariamo dover essere degradato, sí come ordiniamo e comandiamo che sii attualmente degradáto da tutti gli ordini ecclesiatici maggiori e minori nelle quali sei constituito, secondo l' ordine de' sacri Canoni; e dover essere scacciato, sí come ti scacciamo dal foro nostro ecclesiastico e dalla nostra santa ed immaculata Chiesa, della cui misericordia ti sei reso indegno; e dover ;i essere rilasciato alla Corte secolare, sí come ti rilasciamo alla Corte di Voi mons. Governatore di Roma qui presente per punirti delle debite pene, pregandolo pero efficacemente che voglia mitigare il rigore delle leggi circa la pena della tua persona che sia senza pericolo di morte o mutilazione di membro." Vmcenzo Spampanato, Vita di Giordano Bruno. Documenti romanivr, p. 782. Por cierto, que la parte final de la cita representa una absurda hipocresía, puesto que la pena aplicable a la era la de ser quemado vivo, como efectivamente ocurrió el 17 de febrero de 1600.

33 Usando ese término en sentido peyorativo a lo largo de su libro “Giordano Bruno y la tradición hermética” y en otras de sus múltiples obras, Frances Yates frenó durante algún tiempo el proceso de reconocimiento de Bruno en el plano de la ciencia al destacar de manera deformada el aspecto esotérico. Posición que ya ha sido sometida a múltiples y merecidas críticas, pero que durante un tiempo fue acogida ampliamente, debido a la indudable erudición de la autora.

34 “As Galilean and Newtonian science appear more and more to be related to a cycle of the scientific endeavor that closed at the end -of the nineteenth century, Bruno's natural philosophy may seem increasingly to relate to scientific debates and concepts at the center of attention today.'' Hilary Gatti, op. cit., p. 6.

35 Aunque debemos señalar que, pese a hacerlo con expresiones más moderadas y con menor carga ideológica, también sucede con destacados conocedores y admiradores de Bruno, quienes hacen esto de buena fe, todavía a algunos dogmas y prejuicios de las concepciones paradigmáticas positivistas respecto de la ciencia moderna, como ha sido el caso de Felicce Tocco, Alexandre Koyré, Ludovico Geymonat, Hélene Védrine o Paul-Henri Michel.

36 Las obras relevantes para la revolución cosmológica de Bruno son La cena delle ceneri; De l’infinito, universo e mondi; Camoeracensis acrotismus y De immenso et innumerabilibus, aunque se deben mencionar también las obras que le proporcionan un significativo soporte ontológico, metafísico, matemático y teológico: De la causa, principio et uno; Articuli adversus mathematicos; De triplici minimo et mensura y De monade, numero et figura.

37 Resulta evidente que las tesis “copenicanas” que presenta en el Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo van mucho más allá de los planteamientos de Copérnico, y contienen muchas de las aportaciones brunianas y del propio Galileo. Publicado en 1632, será la base del proceso del año siguiente que lo lleva a su condena, pues de poco le servirán sus medidas de prudencia —y hasta el apoyo del papa Urbano VIII— frente a las circunstancias, pues, como se puede leer en la condena del Santo Oficio, los miembros de éste eran conscientes de lo que escondía. Cfr. nuestro artículo sobre modelos de universo en el Renacimiento.

38 Como reza el título de una de sus primeras obras.

39 “Mirum, o Copernice, ut et tanta nostri seculi caecitate quando omnis philosophiae lux cum ea quae aliarum queque rerum inde consequentium est, extinta jacet, emergere potueris; […]” De immenso..., BOL III, IX:V. I, P. i, pp. 381-382.

40 “[…] certa epistola superliminare attaccata non so da chi asino ignorante e presuntuoso […]” La cena…, BoeuC, pp. 127 y ss.

41 “Similmente la terra: prima ha il moto del suo centro, che è annuale, più regolato che tutti, e più che gli altri simile a se stesso; secondo, men regolato, è il diurno; terzo, irregolato, chiamiamo l’emisferico; quarto, irregolatissimo, è il polare over colurale.” Ibid., p. 281. Copérnico plantea los tres primeros, el cuarto es un añadido de Bruno, aunque más tarde, sobre todo en el De immenso, los limitará al de rotación diaria sobre su eje y de traslación anual alrededor del Sol, que serán los que mantenga Galileo y la tradición posterior.

42 “[… ] ma però non se n’è molto allontanato [del aristotelismo]; per che lui più studioso della matematica che de la natura, non ha possuto profondar e penetrar sin tanto che potesse a fatto toglier via le radici de inconvenienti e vani principii, onde perfettamente sciogliesse tutte le contrarie difficultà, e venesse a liberar e sé et altri da tante vane inquisizioni, e fermar la contemplazione en le cose costante et certe.” Y continúa con la loa a Copérnico. La cena…, BoeuC II, p. 39).

43 “Non è senso che vegga l’infinito, non è senso da cui si richieda questa conchiusione; perché l’infinito non può essere oggetto del senso; e però chi dimanda di conoscere questo per via di senso, è simile a colui che volesse veder con gli occhi la sustanza e l’essenza; e chi negasse per questo la cosa, perché non è sensibile o visibile, verrebbe a negar la propria sustanza ed essere. Però deve esser modo circa il dimandar testimonio del senso; a cui non doniamo luogo in altro che in cose sensibili, anco non senza suspizione, se non entra in giudizio gionto alla raggione.” Infinito..., BDI, p. 369.

44 “Anzi se oltre ben consideriamo, il senso lo pone infinito: perché sempre veggiamo cosa compresa da cosa, e mai sentiamo, né con esterno né con interno senso, cosa non compresa da altra, o simile. […]” Ibid., BoeuC IV, p. 13.

45 “Da l’apparenza de la quantità del corpo luminoso, non possiamo inferire la verità della sua grandezza, né di sua distanza; per che sicome non è medesima raggione del corpo opaco e corpo luminoso, cossì non è medesima raggione d’un corpo men luminoso et altro più luminoso et altro luminosissimo, acciò possiamo giudicare la grandezza over la distanza loro […] perché piú presto da la qualità et intensa virtù de la luce, che da la quantità del corpo acceso, suole mantenersi la raggione del medesmo diametro e mole di corpo.” La cena…, BoeuC II, pp. 135 y ss.; BDI, pp. 92 y ss.

46 “[…] non so se tutti o la maggior parte sieno inmobili, o se di quelli alcuni si gireno circa gli altri, perché non è chi l’abbia osservato, ed oltre non è facile ad osservare; come non facilmente si vede il moto e progresso di una cosa lontana, la quale a gran tratto non facilmente si vede cangiata di loco, sicome accade nel veder le navi poste in alto mare.” Infinito..., BDI, p. 438.

47 “Onde, se in alcuni astri di quelli accade varietà d’approssimanza, non si può conoscere se non per lunghissime osservazioni, le quali non son state cominciate nè persegnite; perché tal moto nessuno l’ha creduto, nè cercato, nè presupposto: e sappiamo che il principio de l’inquisizione è il sapere e conoscere che la cosa sii, o sii possibile e conveniente, e da quella si cave profitto.” La cena…, BoeuC II, p. 239; BDI, p. 145.

48 “Artic. XXVI. Infinitum dicimus non solum ut materiam, sed et ut actum. Ratio. Non est materia infinita sine aliqua potentia et actu, sed ubique actus, alicujusque formae particeps: non est enim vacuum sine aere vel alio corpore; sive vacuum capias ut spacium, sive ut disterminans; non est locus sine locato.” Camoeracensis acrotismus, BOL, v. I, P. I, p. 123.

49 “Infinitae caussae et principio nihil potest esse magnum, immo nequidem aliquid, nisi infinitum: si ergo se rebus corporeis communicat, seu (potius) suam magnitudinem in rerum corporearum et multitudinis existentiam explicat, objectum pro captu ejus essentiae simulacrum, atque potentia vestigium, infinitum magnitudine et absque numero subjiciat oportet. Sic ab uno consimile unum est, neque aliter divinitatis imago corporeo potest esse modo.” De immenso..., BOL, I, XI: V. I, P. I, pp. 241-242.

50 “[…] in ogni modo l’efficiente infinito sarrebe deficiente senza l’effetto e non possiamo capir che tale effetto solo sia lui medesimo.” Infinito..., BoeuC IV, p. 15.

51 “69. Definimus ergo universum: substantiam corpoream infinitam, in spatio infinito.” Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, p. 74

52 “D. In universo est potentia qua semper esse potest, et per consequens est incorruptibile, ut indicat eius motus continuus et regularis; omne autem incorruptibile idem est ac ingenerabile; tale autem est aeternus.” Animadversiones circa lampadem lullianam, BOL, V. II, P. ii, pp. 364-365.

53 “Dunque, dal canto del spacio infinito, conosciamo certo che è attitudine alla recepzione di corpo, e non sappiamo altrimente. Tutta volta mi bastarà avere che non ripugna a quella; almeno per questa caggione, che dove è nulla, nulla oltraggia.” Infinito..., BDI, p. 374.

54 “Vacuum spacium utpote in quo actu nihil sit, nos non ponimus, sed spacium certe in quo modo unum, modo aliud corpus necessario contineatur, quodque primo ab aere repleri natum est. Est enim nobis ens infinitum, et nihil est, in quo aliquid non sit. Hinc nobis [definición de vacío] definitur vacuum, spacium vel terminus, in quo sunt corpora; minime vero, in quo nihil est. Cum vero vacuum, locum dicimus sine corpore, ipsum non re sed ratione a corporibus sejungimus.” Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, pp. 130 y ss.

55 De immenso..., BOL, II, X: V. I, P. I, p. 293, capítulo X, del libro II, “4. spacium universum est infiguratum et continue infinitum.”

56 “35. Non potest esse motus, si non sit vacuum.” Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, pp. 72 y ss.

57 De immenso..., BOL, I, VIII: V. I, P. I, pp. 231-233. Largo e importante texto acerca del espacio y sus determinaciones, por lo que es útil para el análisis en general del mismo.

58 “Tot sunt caeli quot astra, si caelum intelligamus contiguum et circumstans configuratum uniuscuiusque spacium, ut caelum Telluris dicitur non solum spacium in quo est, sed et quantum spacii perambit ipsum distinctum a spacio perambiente Lunam, et alia (quae circa sunt) corpora mundana. Caelum caeli est spacium unius synodi sicut in quo hic sol est cum suis planetis. Caelum caelorum et maximum et immensum spacium; quod et aether dicitur, quia totum est percurribile, et quia in toto maxime flagrant omnia; tellus etenim, quamvis habeat suas qualitates proprias, in flagrantissima tamen regione est, quae sibi contemperatissima aptissimaque efficacia proprii motus efficitur.” Ibid., BOL, IV, XIV: V. I, P. II, pp. 79-80.

59 “Nel terzo dialogo primieramente si niega quella vil fantasia della figura, de le sfere, e diversità di cieli; e s’affirma uno essere il cielo, che è uno spacio generale ch’abbraccia gì’infiniti mondi; benché non neghiamo più, anzi infiniti cieli, prendendo questa voce secondo altra significazione: per ciò che come questa terra ha il suo cielo, che è la sua regione nella quale si muove e per la quale discorre, cossì ciascuna di tutte l’altre innumerabili.” Infinito..., Proemiale epistola, Argomento del terzo Dialogo, BoeuC IV, p. 23.

60 “[…] ubi coelum per se nil corrumpat, nil generet, nil alteret, sed locus tantum est [...]” De immenso..., BOL, IV, XIV:V. I, P. II, p. 79.

61 “Quella materia per esser attualmente tutto quello che può essere, ha tutte le misure, ha tutte le specie di figure e di dimensioni; e perché le ave tutte, non ne ha nessuna, perché quello che è tante cose diverse, bisogna che non sia alcuna di quelle particolari. Conviene a quello che è tutto, che escluda ogni essere particolare.” Causa..., BDI, p. 304.

62 “Là onde non è un prope nihil, un quasi nulla, una potenza nuda e pura, se tutte le forme son come contenute da quella, e dalla medesima per virtù dell’efficiente (il qual può esser anco indistinto da lei secondo l’essere) prodotte e parturite; e che non hanno minor raggione di attualità nell’essere sensibile ed esplicato, se non secondo sussistenza accidentale, essendo che tutto il che si vede e fassi aperto per gli accidenti fondati su le dimensioni, è puro accidente; rimanendo pur sempre la sustanza individua e coincidente con la individua materia.” Ibid., BDI, p. 183-184.

63 “E non è cosa alla quale naturalmente convegna esser eterna eccetto che alla sustanza che è la materia; a cui non meno conviene essere in continua mutazione.” La cena..., BoeuC II, p. 259; BDI, p. 156. 65.

“De todo esto se puede concluir (aún a despecho de los peripatéticos) que nada se aniquila, ni pierde el ser, sino tan sólo su forma exterior accidental y material”. Causa..., p. 96.

64 “[…] non essendo conveniente la morte e la dissoluzione, et essendo a tutta natura impossibile l’annihilazione: a tempi a tempi, con certo ordine, viene a rinovarsi, alterando, cangiando, mutando le sue parti tutte […]” La cena…, BoeuC II, p. 257; BDI, p. 155.

65 “Est autem atomus minima pars seu prima, seu minimum corpus et prima materia cuius nulla ponitur pars”, Articuli adversus mathematicos, BOL, V. I, P. III, p. 33.

66 “42. Continuum ex indivisibilibus componitur”, Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, pp. 72 y ss.

67 “[…] è però prerogativa di atto e di perfezione doverse referire alla materia, e non a cose, de quali veramente possiamo dire che esse non sono sustanza né natura, ma cose della sustanza e della natura, la quale dicono essere la materia; che appresso quelli è un principio necessario, eterno e divino, come a quel moro Avicebron, che la chiama Dio che è in tutte le cose”, Causa..., BDI, pp. 273-274.

68 Cfr. Infinito..., BDI, p. 527.

69 1 “[…] per che nessuno di que’ moti è a fatto regolare e capace di lima geometrica.” La cena…, BoeuC ii, p. 277; BDI, p. 166. “Motum illum simplicem atque regularem in astris non dari posse, (mitto quod actu non dari jam undique compertissimum est) inde facillime concludimus quod et Aristoteli et omnibus tanquam manifestum supponitur, motum simplicem non nisi corporis simplicis esse posse: porro in quocumque subjecto diversae sunt partes, atque contrariis, ut opus quoque est, qualitatibus distinctae, quae primis quatuor elementis sunt adnatae, et formae quodammodo (ut Peripatetici arabes volunt) substantiales; oportebit omnino motum appulsumque unius, motu appulsuque alterius interturbari.” De immenso..., BOL, III, VI: V. I, P. I, p. 365.

70 “E circa questo è da considerare che quantunque diciamo esser quattro moti, nulladimeno tutti concorreno in un moto composto.” La cena…, BoeuC II, p. 275; BDI, pp. 164-165.

71 “Motum rectum partibus corporum natura primorum, id est stellarum, accidentarium esse ostenditur.” De immenso..., BOL, vi, XVII:V. I, P. II, p. 210.

72 “Ubi locata sunt et rerum duratio est. Ipsa est tempus.” Ibid., BOL, VII, VII: V. I, P. II, p. 257.

73 “110. Grave et leve nobis est respective et rationaliter, non autem absolute et naturaliter.”

74 Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, pp. 72 y ss.

75 “Y vuelvo a afirmar que nada es grave o leve absolutamente, sino de manera respectiva, digo con

respecto del lugar hacia el cual las partes difusas y dispersas se retiran y congregan.” Del infinito..., p. 141.

76 “[…] y decimos que hay infinitas tierras, infinitos soles, infinito éter, o según el modo de hablar de Demócrito y Epicuro, que existe lo lleno y el vacío, ínsito lo uno en lo otro. Hay diversas especies finitas, comprendidas las unas dentro de las otras y ordenadas las unas con respecto a las otras. Estas especies diferentes concurren todas a hacer un entero universo infinito, en calidad de infinitas partes del infinito, tal como de infinitas tierras semejantes a ésta proviene en acto una tierra infinita no como un único continuo, sino como un conjunto formado por la innumerable multitud de tierras.”Del infinito..., p. 143; BDI, p. 411.

“Quibus ita se habentibus, consentaneum sane est, ut non nisi urgente aliqua ratione ad alium principium quam igneum, aqueumque referamus, quod a nobis longius remota luceant: sicque ex astris alia aquea vel aquas dicimus, alia vero ignea seu ignes, ut et eorum, haec propria, illa vero aliena luce sunt prospicua. Interea quia aqua non consistit sine terra, et ignis non potest nisi in humida vigere substantia, vel accendi: ex iisdem intelligimus omnia astra composita principiis: atqui propter alium in aliis principiorum ordinem: nec non alius atque alius in diversis praedominium evenit, ut in his forma atque denominatio sit ab igne, in illis vero ab aqua. Proinde quia a similibus iisdemque accidentibus via est ad argumentandum de simili eademque substantia, videmus eadem omnino sub analogia tellurem esse atque lunam ad solem et ad aethereum spacium […]” De immenso..., BOL, III, VIII: V. I, P. I, p. 378.

77 “82. Astra omnia ex quatuor vulgatis elementis sunt composita.” Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, p. 72 y ss.

78 74. Mundus necessario est genitus, et corruptibilis: Universum vero ingenerabile est et incorruptibile.”

80 Idem.

81 “Ergo si quae sors destruat unum / E mundis, plureisve simul, vel si lubet omneis, / (Quod sane haud rerum patitur sine fine potestas, / Extensusque vigor, sors non eademque locorum, / Qui ad fatum innumeri nequeunt tractarier unum), / Vita recursabit, naturaque materiei, / Hoc ipso instaurata, suo dat cuncta recessu. / Sed non propterea rationis carpo elementa / Impia, Democriti adstipulatus sensibus [...]”, De immenso..., BOL, III: V. I, P. II, p. 126.

82 “[…] che li altri globi, che son terre, non sono in punto alcuno differenti da questo in specie: solo in esser piú grandi e piccioli, come ne le altre specie d’animali per le differenze individuali accade inequalità; ma quelle sfere che son foco come è il sole, per ora crede [el Nolano] che differiscono in specie, come il caldo e freddo: lucido per sé e lucido per altro.” La cena…, BoeuC II, pp. 163-165; BDI, p. 106.

83 “87. Astra ultra Saturnum continue sensibilia, soles sunt.” Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, pp. 72 y ss.

84 “80. Tellus astrum est, non minus quam aliud, coelo affixa.” Idem.

85 “85. Ubique igitur, sicut in hac, ubis sumus, astrorum synodo, circa solem circumcursant tellures.

86 Sol vero vel minorem circulum describit in medio, vel manet.” Idem.

87 Idea de la existencia de otras tierras en otros mundos y su no visibilidad. De immenso..., BOL,

v, v: v. i, P. ii, p. 131.

88 “Rursumque capientibus in ea significatione mundum, qua astrorum synodus, sol erit inter planetas medium quisque proprios, cui modo sursum, modo deorsum sui fiant planetae, vel modo dextri, modo sinistri, et quibus vicissim, sicut nobis, modo sursum fit a nostro, modo deorsum ab antipodum horizonte, modo dexter modo sinister, sicut habitantibus sub polo: modo in mediis inter sursum atque deorsum differentiis, ut iis qui plus minusque ab aequatore distant atque polis.” Ibid., p. 264.

89 “[…] perché, se ben consideriamo trovarremo la terra e tanti altri corpi che son chiamati astri, membri principali de l’universo, come danno la vita e nutrimento alle cose che da quelli toglieno la materia, ed a’ medesmi la restituiscano, cossì e molto maggiormente, hanno la vita in sé: per la quale, con una ordinata e natural volontà, da intrinseco principio se muoveno alle cose e per gli spacii convenienti ad essi. E non sono altri motori estrinseci, che col movere fantastiche sfere vengano a trasportar questi corpi come inchiodati in quelle […]”, La cena…, Ed. BL, D. III, pp. 167-169; Ed. G., p. 109.

90 “85. Ubique igitur, sicut in hac, ubi sumus, astrorum synodo, circa solem circumcursant tellures. Sol vero vel minorem circulum describit in medio, vel manet.” Camoeracensis acrotismus, BOL, V. I, P. I, pp. 72 y ss.

91 “La raggione è, perché noi veggiamo gli soli, che son gli più grandi, anzi grandissimi corpi, ma non veggiamo le terre, le quali, per esserno corpi molto minori, sono invisibili; come non è contra raggione, che sieno di altre terre ancora che versano circa questo sole, e non sono a noi manifeste o per lontananza maggiore o per quantità minore, o per non aver molta superficie d’acqua, o pur per non aver detta superficie rivolta a noi ed opposta al gole, per la quale, come un cristallino spechio, concependo i luminosi raggi, si rende visibile.” La cena..., idem.

92 “Colligitur ergo cometam illum, astrum esse.” De immenso..., BOL, IV, XIII: V. I, P. II, pp. 74-75. “Quamlibet apparent alta in regione cometae, / Et motum similem stellis errantibus actant, / Et molem longe abstantes imitantur eorum, / Legibus et propriis, non raptu, aut lege aliorum / Discurrunt; forma redeunt persaepe in eadem, / Atque loco, et norma ad solem referantur eadem, / Millia [...]”, ibid., p. 123.

93 “[...] quam habent caudam, non sunt credendi alius substantiae, quam planetae reliqui [...]”, De immenso..., BOL, VI, XX: V. I, P. II, p. 226; la edición dice Caput XIX, pero es XX.

94 “[...] et planetae isti sunt interdum sensibiles cometae; vel est ad alias omnino partes, quibus nullo tempore et nullo loco fiunt in oppositione, et hae stellae sunt planetae occulti.” Idem.

95 “Praeter astra magnosque mundos, sunt et animantia lata per aethereum spacium minora, in formam parvae sphaerae, quae vivacissimi toto corpore ignis prae se fert speciem, et trabis ígnea iudicatur a vulgo, cum prope nos infra nubes etiam fertur, qualis a me notata est quasi attingens tecta domorum: sed proiectus corporis ille videbatur propter motus velocitatem, qua longam rectam vel curvam lineam titione vibrato possumus designare in aere, ut ignis illius appareat figura. Erat autem illa sphaera seu (ut dicunt) trabs, vere animal, quam ego semel vidi, recto enim motu cum quasi abraderet tecta Nolae urbis, debuisset in montem Cicadae impingere, quam sublato corpore superavit.” Ibid., p. 120.

95 “Ove son tutti que’ mondi che non meno contegnono animali ed abitatori che questo contener possa, atteso che non hanno minor virtù né altra natura.” Infinito..., BDI, p. 355.

96 “[...] è cosa indegna di razional suggetto posser credere che l’universo e altri suoi corpi principali sieno inanimati; essendo che da le parti ed escrementi di quelli derivano gli animali che noi chiamianio perfettissimi. Causa..., BDI, p. 179.

97 “Me parece que disminuyen la divina bondad y la excelencia de este gran animal e imagen lejana del primer principio aquellos que no quieren entender ni afirmar que el mundo, con todas sus partes, esté animado; como si Dios tuviese envidia de su imagen, como si el arquitecto no amara su propia obra.” Causa..., p. 70. ”Etenim Tellus quae eiusdem est speciei, generabilis est et corruptibilis substantiae, est enim animal, quantumvis divinum, etiam mortale. mundi ergo generabiles sunt et corruptibiles, et non est possibile aeternos fuisse, quos experimur alterabiles, exque alterabilibus partibus consistentes. De eorum vero materia, et spiritu non definio, quia altius requiritur iudicium: hoc autem certum est, quod omnia secundum totum esse a Deo dependent, sed de principio dependentiae secundum durationem disputatio est [...].” De immenso..., BOL, IV, X: V. I, P. II, p. 57.

98 “Sol ergo non est neque esse potest substantia simplex, qualis usque adeo spissa atque usque adeo sensibilis, et usque adeo diversicolor esse nequit: intensius siquidem in illius orbitam oculos intendentibus circa medium opacius quiddam et circa perimetrum lucidius videtur: sed ex visu non magnam constituo argumenti vim: aliae quippe nobis undique magis intrinsecae succurrunt rationes, quibus lucem non infra in opacitate quadam fundatam insitamque, sensu rationeque concipere licet.” Ibid., p. 40. “Non alia trepidare putes ea sydera causa / Quae sic scintillant, sensu et donata tremoris, / Quam quia se circum variis de partibus astrum / Inrotat; et radios semper transmittit iniquos, / Impariter toto quia corpore deiaculantur.” Ibid., p. 42. Estos dos pasajes son importantes como antecedentes del descubrimiento de las manchas solares por Galileo.

99 Ibid., p. 180.

100 “ […] che manca alla terra, che non sii un luminare più bello e più grande che la luna, che medesmamente ricevendo nel corpo de l’Oceano ed altri mediterranei mari il gran splendore del sole, può comparir lucidissimo corpo a gli altri mondi chiamati astri, non meno che quelli appaiono a noi tante lampeggiante faci?” La cena..., BoeuC ii, p. 195.

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"El amor es el vínculo de los vínculos" Giordano Bruno.

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